Twitter te hace pensar que eres sabio,instagram que eres fotógrafo y facebook que tienes amigos. El despertar va a ser duro.
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jueves, 29 de junio de 2017

A las puertas de la adolescencia. Pequeño manual de actuación

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La Adolescencia es esa época de la vida que erróneamente temen tanto los padres. Cuando llega el momento, una de las más frecuentes quejas que expresan los padres y madres  es la falta de sintonía con sus valores. Creo firmemente que en la adolescencia no aparecerá nada que no se haya cimentado en la infancia. Aquello valores que consideremos valiosos para nuestros hijos para cuando lleguen a la edad adulta deben de trabajarse desde la más tierna infancia. Pretenderlo hacer en la adolescencia será no imposible pero si muy costoso. Por ello es decisivo que como padre / madre o educador no dejemos para mañana (adolescencia) lo que puedes y debes hacer hoy (infancia).
A continuación te recomiendo leas este articulo que al respecto de lo anteriormente escrito me parece muy interesante para todos aquellos que somos padres o educadores de menores antes de la adolescencia:
Tengo un niño de 11 años increíble. Es inteligente. Me hace reír todos los días. Es amable y generoso. Pero a pesar de que todos los días pido al universo que, por favor, detenga el tiempo, mi hijo se está haciendo todo un hombre. Creció más de siete centímetros a lo largo del verano y ya casi me supera. Las últimas zapatillas que le compré eran un 44. Cada vez que me tropiezo con sus enormes Nike en el salón, me doy más cuenta de que está cambiando. De forma extraordinaria y, en parte, aterradora, mi hijo se dirige inevitablemente hacia la etapa adulta.

Mi hijo y yo nos encontramos en un período de transición único. No es ni adolescente ni niño. Ahora que está a punto de que le salgan granos y vello y de que se le revolucionen las hormonas, empiezo a pensar en el tipo de adolescente que quiero que sea dentro de dos años. Y en el tipo de hombre en el que quiero que se convierta al final. Hay tantas lecciones de vida que quiero enseñarle. Hay muchas habilidades que necesita para ser un hombre bueno en un mundo a veces no tan bueno.



Aquí van diez lecciones que quiero que mi hijo aprenda antes de la adolescencia:





1. La amablilidad es poder, no debilidad. La dulzura es fuerza. Al igual que la empatía. Ser cruel no forma parte de la hombría. Ser bueno no significa ser débil. Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de la amabilidad para cambiar el mundo.

2. El cuerpo de una chica le pertenece SÓLO a ella. Sea quien sea, no tienes nada que decir. Independientemente del tiempo que llevéis saliendo. Ella pone las reglas en su cuerpo. Del mismo modo, tú pones las reglas en tu cuerpo. Un chico también puede decir que no.

3. Expresa tus sentimientos. Usa tus palabras. No lo reprimas. No lo escondas. Nuestros sentimientos son lo que nos hace humanos completamente desarrollados. No seas un hombre de las cavernas.

4. Cocina, limpia y haz tu propia colada. Todos los hombres deberían ser capaces de cocinar algo rico (o, por lo menos, comestible), limpiar lo que manchan y lavarse la ropa. Y, por favor, que no se les ocurra decir -ni pensar- que eso es trabajo de mujeres.

5. Di “por favor”, “gracias” y “perdona” todos los días. Los modales son importantes. Aunque se hayan ido olvidando en este mundo moderno, los buenos modales te diferenciarán del resto. En la escuela. En el trabajo. En tus relaciones futuras. Así llegarás lejos.

6. No confíes en todo el mundo. Pero confía en alguien. La gente se tiene que ganar tu confianza. No la regales alegremente; dásela a la gente que la merezca. Todos necesitamos un círculo interno de amigos que nos respalde.

7. Un poco de confianza va bien, aunque tengas que fingirla. Habrá momentos en los que tengas que aparentar, te lo aseguro. Pero recuerda que eres inteligente. Recuerda que eres capaz. Que tienes talento. Tienes lo que hace falta para que tus sueños se hagan realidad. Cree en ti mismo.

8. No cuentes a tus amigos los detalles amorosos. Es una falta de respeto. Es aprovecharse de la vulnerabilidad de la otra persona. Tus amigos no necesitan saberlos. Deja que se lo imaginen.

9. A veces, las bromas no son de buen gusto. Sabes que yo soy fan de la ironía. El sarcasmo bien ejecutado es una de mis cosas preferidas. Y tú lo compartes conmigo. Pero no siempre es oportuno. Hay cosas más importantes que eso. Como la amistad. La amabilidad. Antes de hacer una broma, piensa: ¿merece la pena?

10. Explora el mundo. Sal. Ve cosas nuevas. Explora nuevos lugares. Amplía tus horizontes. Prepara una mochila y recorre Europa, viaja a África. Camina por una selva tropical. Cultiva una visión más cosmopolita. Yo siempre seré tu vínculo con el hogar.

martes, 27 de diciembre de 2016

La complejidad de elegir regalos para la Generación Z

Resultado de imagen de juegos de mesa vs juegos tecnologicos?La sociedad actual empuja a los niños de la denominada generación Z (nacidos entre 1994 y 2009), que es la primera que ha incorporado internet al aprendizaje y socialización, a pasar demasiado tiempo pegados a las pantallas. De hecho, la mitad de los niños de 11 años (50,95%) ya tiene teléfono móvil, según la encuesta «Equipamiento y uso de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) en los Hogares», divulgada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Esta hiperconexión infantil, resulta fatal en la educación, y afecta también a los más pequeños, que están también abducidos por ipads, ordenadores o móviles. ¿Que los padres quieren hablar un rato? "Enchufan" al niño. ¿Que están comiendo en un restaurante y no quieren que el niño moleste? "Enchufan" al niño... Luego nos extrañamos de que los pequeños solo quieran el móvil.

Los padres deberían dejar un poco la tecnología de lado y acordarse más de jugar con sus hijos. El juego es fundamental para su cerebro, y no solo es divertido, sino que enseña a ganar y a perder, ayuda a crear relaciones sociales, incentiva el humor, la expresión verbal, enseña a enfrentarse a los dilemas... El niño que no juega sufre de privación cognitiva y emocional.

Resultado de imagen de monopoly jugandoEl juego permite conocer muy bien a los niños: se ve si muestra cólera, su capacidad de frustración, sus vivencias... Esto se multiplica si el juego es grupal. Ahí se detecta perfectamente el perfil del niño. Si es un líder, si es más tímido, más cooperativo...

La mejor recomendación para estas navidades pasaría por volver al juego de mesa en familia. Parchís, Monopoly... el que permita a los nietos ver a su padre perdiendo, al abuelo riñendo al hijo, y a la madre ganando. Percibir a sus mayores en otros roles resulta súper educativo, y es una de las mejores formas que existen para aprender a vivir en sociedad.

Resultado de imagen de juegos de mesa vs juegos tecnologicos?En estas fechas donde los juguetes se multiplican por doquier, no nos podemos atrever a proponer un límite, pero una gran idea sería  que la carta a Sus Majestades los Reyes Magos debería parecerse más a un telegrama. No hacemos ningún bien a nuestros hijos inundándoles de juguetes. No voy a poner una cifra. En mi época solo había un yogur, hoy hay 28.000, pero sí un ejemplo: De cuatro juguetes, a lo mejor podemos decirle al niño que tres se los puede quedar pero que uno se lo regale a los niños que no tienen. Si no quiere hacerlo... que no lo haga, pero al menos le estamos dando la opción de ser solidario.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Tips para sobrevivir a las comilonas de Navidad

Resultado de imagen de comilonasEste no es un artículo sobre cómo compensar los excesos navideños, trucos para no engordar, etc., con los que nos están bombardeando durante estos días. Porque lo verdaderamente importante no es lo que comas en Navidad sino durante el resto del año.

La Navidad empieza casi en octubre, cuando llegan los polvorones a los supermercados, y esto contribuye a sobrealimentar nuestro ambiente obesogénico

Nos encanta celebrarlo todo rodeados de montañas de comida. La Navidad es esa época del año en la que las comilonas se cocinan mientras repasamos el año que termina y nos marcamos los nuevos propósitos para el que está a punto de comenzar. Esta mezcla puede tener resultados fatales si nos dejamos llevar por los tópicos navideños, o por el contrario, puede suponer un punto de inflexión en nuestro estilo de vida.

Durante estos días es frecuente que escuchemos o leamos en los medios de comunicación mensajes que no se acompañan de ningún dato sólido que los respalde y que se lanzan sin más. Ayer, por ejemplo, escuché en un informativo que como este año las fiestas caen en fin de semana, se calcula que las personas engordarán la mitad de lo que suelen hacerlo de media cada año por estas fechas. ¿Y durante el resto del año?

A este tipo de mensajes confusos hay que sumarle que a la sociedad de consumo no le interesa que las personas estén a gusto con su cuerpo, porque de esta manera consumen menos. No debe extrañarnos que la publicidad tenga como objetivo crear personas insatisfechas con su aspecto físico, que persiguen cánones de belleza irreales. La belleza es un concepto subjetivo, que no tiene absolutamente nada que ver con el estado de salud de una persona.

En enero tampoco vas a necesitar desintoxicarte de nada. Simplemente deberás retomar tu rutina de hábitos saludables.

Si quieres mejorar tu salud debes alimentarte bien durante un largo periodo de tiempo y así durante algunos días al año podrás relajarte y simplemente disfrutar del momento, porque ya tendrás la tarea hecha. El problema es cuando llegamos a Navidad sin haber hecho los deberes, suspendemos y queremos que no se note que no nos hemos ocupado de cuidar nuestra alimentación.

Deja de preocuparte por lo que vas a comer y engordar en Navidad y empieza a ocuparte de lo que comes durante el resto del año. Tu estado de salud es el resultado de tus hábitos. Si tu estilo de vida se caracteriza por alimentarte a base de comida de verdad (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales, semillas, huevos y algo de pescado o carne) es bastante probable que durante la Navidad lo mantengas. Si sueles basar tu alimentación en el consumo de productos ultraprocesados, pocas frutas y verduras, también es bastante probable que lo mantengas. Con esto trato de decirte que tus hábitos de alimentación serán (casi) los mismos durante las fiestas y que lo realmente importante es lo que haces entre Navidad y Navidad.

La Navidad son 2 días de 365. Hoy en día, la Navidad casi empieza en octubre, cuando llegan los polvorones y turrones a los supermercados, y esto contribuye a sobrealimentar más nuestro ya nutrido ambiente obesogénico. Así que como regla general, aplicable al resto del año, te recomiendo que evites hacer la compra en los supermercados y que vayas más al mercado. De esta manera aumentarás las posibilidades de realizar buenas elecciones alimentarias. Si quieres, puedes cambiar el ambiente que te rodea, independientemente de la época del año que sea.

Convierte el “comer sano” de un propósito a un hábito. La Navidad puede suponer en un punto de inflexión en tu estilo de vida. Si de verdad quieres cambiar tu estilo de alimentación, busca motivos para querer hacerlo. Pueden ser desde ahorrar dinero en tu cesta de la compra, mejorar tu estado de salud o simplemente verte mejor. Lo que sea que te motive para llevar a cabo el cambio. La motivación es tener motivos para querer conseguir algo.

Come menos y disfruta más de los momentos. Suena a tópico, pero no es necesario comer hasta reventar en cada celebración durante estas fiestas. Se trata de disfrutar sin tener que pasarte el día siguiente acordándote de tu familia entera y sin poder moverte. Así que te recomiendo que comas lo que te apetezca pero controlando las cantidades.

Consejo spoiler. Te adelanto que en enero tampoco vas a necesitar desintoxicarte de nada. Simplemente deberás retomar tu rutina de hábitos saludables (si ya la tenías) o buscar tus motivos para tenerla.

Un artículo de Laura Saavedra.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Enseñar a pensar vs. enseñar a estudiar

Un innovador método educativo, que ya se ha puesto en marcha en colegios de 21 países del mundo, da prioridad a "enseñar a pensar" y "a aprender" frente a "enseñar a estudiar", y todo ello con el objetivo de preparar al alumno para la vida real.

La profesora y pedagoga canadiense Lane Clark desarrolló este nuevo sistema ante el "descontento" que sentía por la forma de enseñar tradicional y al percatarse de que lo que aprendían los estudiantes en el colegio "no era auténtico" porque estaba "fuera del contexto de la realidad que encontrarían al terminar sus estudios"."Cuando los alumnos acaben el colegio tienen que saber cómo aprender y cómo dirigir su vida, ser autosuficientes e independientes en todos los sentidos porque no tendrán a nadie que les guíe", ha afirmado Clark en una entrevista con Efe.

Esta profesora se encuentra en Bilbao para preparar su participación en la 17 Conferencia Internacional sobre Pensamiento (ICOT) que se celebra el próximo año en la capital vizcaína y que, precisamente, tratará sobre la introducción del pensamiento y la profundidad del conocimiento en el sistema educativo frente a la pedagogía actual de memorizar y evaluar.

Clark ha explicado que se trata de enseñar a los profesores a ver los contenidos que tienen que impartir en las aulas "con ojos diferentes" y plantearlos a los alumnos como "retos" para que se sientan motivados en su aprendizaje. Ha argumentado que "el mundo ha vivido cambios radicales y los colegios tienen que cambiar de acuerdo con la sociedad, porque si no enseñan nuevas habilidades a sus alumnos, estos niños no podrán enfrentarse a dichos cambios".

Este método se puede aplicar desde los 5 años hasta el final de la educación obligatoria, con la única diferencia de que al principio se practica en grupo, y los últimos años en equipo de trabajo, o incluso, de forma individual. Como ejemplo concreto de su aplicación para los más pequeños ha citado la enseñanza de las características de los seres vivos, incluida en el currículo. La forma de impartir este conocimiento puede ser el sistema tradicional o, según la nueva metodología, "retar" a los niños a que asuman que tienen un animal de compañía y deben conocer todas sus necesidades básicas para poder atenderle.

Clark ha puntualizado que cada profesor tiene que adaptar este método a su contenido curricular y desde esa perspectiva, iniciar el cambio en el proceso de aprendizaje. La "ventaja" de este método es que se forman personas "comprometidas" con su propio aprendizaje, y que cuando terminan sus estudios en el colegio ya saben tomar decisiones, ser autónomas, buscar objetivos y solucionar problemas a los que se tienen que enfrentar en el día a día.

"Con dicha formación, los alumnos crecen aprendiendo a aprender, aprendiendo a pensar, y contribuyendo a una mejora para toda la sociedad. Esto no ocurre si no se ha hecho antes de salir del colegio; es un proceso que tiene que empezar cuando son pequeños para que actúen así de forma natural en el mundo real", ha destacado. Ha evidenciado que la mayoría de los profesores actuales se han formado en el sistema tradicional y les ha instado a que "vean sus debilidades, las cosas que no se hacen bien" y que aprendan nuevas metodologías porque "tienen en sus manos a los niños que van a ser el futuro".

sábado, 12 de abril de 2014

Maestros

La enseñanza, en mi opinión es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente o bien puedes vivir con pasión cada uno de los descubrimientos que van haciendo los alumnos. 
Aunque hay carreras y facultades que, en teoría, enseñan a ser profesor, lo cierto es que nadie te enseña a serlo y debemos aprenderlo día a día mediante el sistema de ensayo y error.
En los inicios todo son incertidumbres, miedo a quedarse en blanco, miedo a que se acabe el guión preparado, miedo a enfrentarse a una "legión" de niños o adolescentes, miedo a preguntas comprometidas de los alumnos, miedo a las entrevistas con las familias... Con el paso del tiempo, corrigiendo errores y anotando lo positivo y lo útil, se van abandonando las apariencias que se muestran en los inicios y poco a poco se va uno ganando la libertad de ser verdaderamente maestro - profesor.
Esa libertad se basa fundamentalmente en tener control de la situación, conocer lo que se puede y no se puede hacer en clase, tener seguridad en uno mismo, de saber decir lo que uno piensa sin condicionar a nadie, de ensayar nuevas técnicas y metodologías para explicar o exponer un nuevo tema, controlar la posibilidad de modificar contenidos...
Esa libertad de ser maestro conlleva automáticamente la alegría de sentirse útil a los demás, de ser reconocido por todos, de saber escapar a la rutina y en definitiva de obligarte, sin darte cuenta, a no aburrirte soberanamente "ejecutando" tu profesión. La clave desemboca en que cada clase es una aventura y un nuevo reto intelectual para los alumnos y para mí.
A día de hoy debemos dar un paso más para no estancarnos, para renovarnos, para renovar la educación y para adaptarnos al futuro educativo y que éste nos adopte a nosotros. Así, nos proponemos dar ese paso buscando que el alumno no asista atónito o exasperadamente aburrido a las clases magistrales continuadas y sucesivas en una mañana que dan lugar a seis horas sentado mirando a un "títere" hablar, hablar y hablar. Hoy día debemos buscar la doble dirección. Unamuno ya tenía la clave de la educación del futuro: ":..seamos seres humanos y maestros pero no seamos profesores -el que profesa algo- que nuestro pensamiento se muestre en continua y constante marcha, mejor aún, conocimiento, no escribamos lo pensado y preparado sino que pensemos escribiendo igual que pensamos mientras hablamos y pensamos mientras vivimos...porque la vida de un maestro es pensar y vivir y, a la vez, hacer pensar y hacer vivir.
Porque la realidad de la educación no es aprender contenidos para olvidarlos tras un examen, sino que lo realmente importante es ayudar al alumno a comprenderse a sí mismo y entender el mundo que les rodea y el mundo que les va a rodear.



"El sesenta y cinco por ciento de los niños que hoy cursan los primeros ciclos de primaria tendrán profesiones que aún no se han inventado"


sábado, 18 de enero de 2014

Lo que agradeces


Muchas veces se estima que de todos los sentimientos humanos, el más efímero es la gratitud. Quizás haya algo de cierto en esta aseveración. Ya que el saber agradecer es un valor en el que pocas veces se piensa. Tradicionalmente nuestras abuelas nos lo decían "de gente bien nacida es ser agradecida".

Para algunas personas dar las gracias por aquellos servicios cotidianos es muy fácil: el desayuno, la ropa limpia, la oficina aseada... Sin embargo, no siempre es así.

La gratitud implica algo más que pronunciar unas palabras de manera automática, sino que responde a aquella actitud que nace del corazón, en aprecio a lo que alguien más ha hecho por nosotros.

Ahora bien, la gratitud no es "devolver el favor": si alguien me sirve una taza de café no significa que después debo servir a la misma persona una taza y quedar iguales... El agradecimiento no es pagar una deuda, es reconocer la generosidad ajena.

Aquella persona agradecida busca tener otro tipo de atenciones con las personas, no piensa en pagar por cada beneficio recibido, sino en poder devolver la muestra de afecto o cuidado que tuvo.

Una muestra sincera de agradecimiento proviene de un niño cuando con una sonrisa, un abrazo o un beso le agradecen a sus padres aquellos obsequios o presentes ¿De qué otra manera podría agradecer y corresponder unos niños? Y con eso, a los padres les basta.

En este sentido, estas muestras de afecto constituyen una manera visible de agradecimiento; la gratitud nace por la actitud que tuvo la persona, más que por el bien (o beneficio) recibido.

A lo largo de nuestra vida nos rodeamos de personas por quienes tenemos especial estima, preferencia o cariño por "todo" lo que nos han dado: padres, maestros, cónyuge, amigos, jefes... El motivo de nuestro agradecimiento se debe al "desinterés" que tuvieron a pesar del cansancio y la rutina. Nos dieron su tiempo, o su cuidado.

No siempre contamos con la presencia de alguien conocido para salir de un apuro, resolver un percance o un pequeño accidente. ¡Cómo agradecemos que alguien abra la puerta del coche, para colocar las cajas que llevamos, o nos ayude a reemplazar el neumático averiado!
  1. El camino para vivir el valor del agradecimiento tiene algunas notas características 
  2. Reconocer el esfuerzo de los demás cuando nos proporcionan ayuda
  3. Acostumbrarnos a dar las gracias
  4. Tener pequeños detalles de atención con todas las personas: abrir la puerta, servir un café, colocar los cubiertos en la mesa, un saludo cordial...

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Qué tipo de progenitores somos?

3 modelos principales de padres a la hora de educar

1) Padres autoritarios (agresivos).
Se enfadan constantemente y muchas veces sin relación con el comportamiento del niño. La obediencia se consigue a base de miedo y es frecuente que la disciplina sea violenta física o verbalmente. Los hijos pueden ser asustadizos, tímidos, inseguros o rebeldes y desafiantes. Muchas veces los hijos, con la edad, devuelven con la misma moneda si hay conflicto.

2) Padres pasivos (permisivos). 
El papel de adulto lo tiene el niño al que se le permite prácticamente todo. Suelen ser niños que aprecian poco lo que tienen y que con frecuencia tienen comportamientos despóticos. A estos padres hay que explicarles que el buen comportamiento de los niños no es un capricho sino una forma de hacer la vida más fácil. Además es necesario “contener” a los niños (sin estrangularlos) porque para el adecuado crecimiento se necesitan límites.

3) Padres democráticos.
 Suelen ser padres seguros de sí mismos con buena autoestima. Suelen ser justos, equilibrados, firmes y claros. Interiormente están relajados. Saben que alguna dosis de frustración ayuda a madurar, ya que no siempre se puede hacer lo que se quiere. También saben que es importante que no se cumplan todos los deseos para poder seguir deseando, disfrutando y valorando.
Es también fundamental que los padres no se desdigan uno al otro delante de los hijos. Es importante la coherencia delante de los niños y que los padres aparezcan próximos y afectivos entre ellos. Las diferencias se dirimen en un sitio privado donde no estén presentes los hijos.

Cómo conseguir la tendencia al tipo 3 (siempre que se quiera pertenecer al grupo 3):

Evitar fundamentalmente las siguientes situaciones:

Con frecuencia, un padre se pone del lado de su hijo en contra de la pareja.
Un padre espera aprobación y afecto de los hijos antes que de su pareja.
Un niño desempeña el papel de padre a menudo, tomando decisiones que competen a los adultos.
Si la relación de pareja es mala y los conflictos diarios, los niños sufren mucho. Es imposible ocultar el conflicto. Es importante que sepan que entre los adultos puede haber diferencias (siempre que no se actúe ni violenta ni cruelmente) y que nadie es culpable. 

Para poder tener armonía en casa hay que perseverar en el ejercicio de ciertas pautas de conducta. Estas pautas empiezan por un orden de vida en lo físico y en lo psíquico, que los niños necesitan. Algunas importantes son: unas horas de sueño mínimas, alimentación correcta, deporte necesario y relación adecuada (y vigilada a ciertas edades). Es importante inculcarles hábitos en los horarios y en el estudio. También es importante hacerles ver que el esfuerzo es necesario para conseguir las cosas (es sorprendente los falsos mensajes de “facilidad” con que nos bombardean: “aprenda inglés en la piscina”, “pague dentro de 6 meses” etc.).
También es importante que en casa haya un ambiente que favorezca el crecimiento intelectual; que se lea, que se sea crítico con la televisión y que se vaya al teatro, museos y al cine con los niños para ver cosas que desarrollen la inteligencia y la creatividad. Es fundamental que los padres sigan el rendimiento escolar de sus hijos y tengan una buena relación con el colegio, escuela o instituto. La coordinación de padres y profesores es necesaria para la armonía del desarrollo del niño. Los profesores van a ser un pilar clave en este desarrollo, por lo que parece imprescindible mantener una relación fluida y objetivos comunes con ellos.
La cortesía, la amabilidad y el respeto deberían ser también la norma, tanto en casa como fuera. Para el desarrollo social también es importante que los padres y los hijos tengan sus amigos, que se acoja abiertamente a los que vengan a casa y que se hagan actividades conjuntas (a veces sólo con la familia nuclear y otras con familia extensa y amigos).

Las relaciones en casa deberían ser de confianza más que de sospecha.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Entornos familiares seguros






 
El ambiente donde el niño crece va a favorecer o a dificultar la expresión de su potencial. También va a influir en la expresión del nuestro (sacará lo mejor, lo peor o no sacará nada). Por ello es importante que consigamos crear un estado de armonía en casa que permita obtener el máximo rendimiento del talento de cada uno de los miembros de la familia.

En mi modesta opinión me gustaría incidir en la forma de conseguir un ambiente familiar más nutritivo y rico y sobre todo seguro.

Los niños viven de acuerdo a nuestras expectativas. Si lo que les manifestamos es reiteradamente negativo; ”eres un vago, egoísta, idiota, trasto, etc.” se formarán una autoimagen de acuerdo con el espejo que les estamos enseñando, ya que la autoestima representa una condición de lo humano ya aprendida.

En una comunicación adecuada, no se deben utilizar farsas de control. Una farsa de control se produce cuando utilizamos incorrectamente las técnicas de comunicación para obtener un fin. Los mensajes negativos “tú” afectan notoriamente la mente del niño cuando provienen de un adulto importante, generando posteriormente atribuciones con las que se identifican. Para educar es necesario, en ocasiones, dar mensajes negativos, pero es importante cuidar la forma de decirlos: no insultar, no usar la culpa (“mira lo que le estás haciendo a tu madre”,”me vas a matar a disgustos”, etc.) ni el temor (“si no te portas bien, el médico te pondrá una inyección”, “te vas a caer y te matarás”). La intención de los padres al educar debe ser la de enseñar, no la de humillar ni asustar.

Según la edad de los niños (y el agotamiento de los padres) no hace falta razonarlo todo; un “porque lo digo yo” a veces es suficiente, pero no debería ser la tónica habitual.

Es importante no simular estar cariñoso o feliz cuando realmente no nos sentimos así, ya que genera confusión en el niño. Hay que ser honesto. Enfadarse no es el problema; “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo habitual, pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso ya no parece tan sencillo”. (Aristóteles) .

Es importante que los mensajes positivos (“eres fantástico”, “te queremos mucho”, etc.) sean más fuertes y más frecuentes que los negativos. Esto es fundamental hacerlo en momentos de crisis (separaciones, divorcios, nacimiento de hermanos, etc.).

¿Por qué padres que quieren mucho a sus hijos utilizan “farsas de control”?
¿Por qué repetimos conductas de cuando nos criaron a nosotros?
Por qué descargamos la tensión procedente de otro sitio (trabajo, amigos, tráfico, etc.) en casa?

Es importante que los padres y los hijos hagan cosas divertidas juntos. Los niños experimentarán sentimientos agradables (haciendo risas, juegos, deporte, yendo al cine o a comer por ahí) que les vincularán positivamente con sus padres. Los padres han de dedicar un tiempo mínimo diario para estar con sus hijos. Los psicólogos calculan que hay que estar “en casa”, ambos padres (con los niños despiertos) alrededor de 3 horas diarias. No hace falta estar encima de ellos, pero los niños deben sentir que si necesitan algo los padres estarán disponibles. Esto quizá es lo que más falta hace hoy en día, con infinidad de estímulos y con padres trabajando mucho tiempo fuera, que cuando llegan a casa no están para nadie.


Otro problema frecuente es el de los límites. Para crecer de forma armoniosa, los niños necesitan límites. Con ellos los niños conocen exactamente cuáles son las reglas. Para ello los padres tienen que ser claros, predecibles y coherentes. Nada desquicia más a una familia que los límites varíen según el día o la hora y en función del cansancio de los padres. Los límites no disminuyen la autoestima, todo lo contrario (siempre que los niños se sepan queridos) y son fundamentales para el desarrollo.

La regla es: normas claras y afecto positivo. Esto va a dejar claro que tipo de progenitores somos.

Fuente: (Familia & Salud)