Twitter te hace pensar que eres sabio,instagram que eres fotógrafo y facebook que tienes amigos. El despertar va a ser duro.
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viernes, 22 de marzo de 2019

¿Castigar sin deporte? ...o.. ¿mejor otras opciones?

Resultado de imagen de castigar sin deporte
Le dejo hacer lo que quiera, ¿paso? Así reaccionan algunos padres y madres al tratar el tema relacionado con el “castigo sin su deporte”. Las razones, suspender o bajar de notas académicas y en ocasiones mal comportamiento.  

 1. El castigo o la amenaza del “te quedas sin deporte” es un recurso habitual, que además de general en el panorama deportivo, se da en chavales de diferentes edades y deportes.
2. No hay conciencia de la importancia de la práctica deportiva en el presente y futuro de los jóvenes para su desarrollo a diferentes niveles.
3. Las faltas de asistencia de los chavales condiciona el trabajo de los entrenadores en los entrenamientos, competiciones y en las decisiones de convocatoria para los fines de semana.
4. Entrenadores, padres y estudios están llamados al entendimiento por el bien de los chavales a nivel físico, psicológico y social y con ello prevenir y evitar el absentismo o abandono del deporte.
5. Se relaciona deporte con algo lúdico, que es así, pero se olvida que es un hábito saludable que hay que educar para la vida como lavarse los dientes.

Lo fácil es dar donde más duele, siempre se ha dicho, pero contraproducente porque nos encontramos que castigar quitando el deporte, tiene otras consecuencias perjudiciales para su desarrollo. Además aunque en ocasiones sirva de algo a corto plazo, no sirve a largo plazo. Castigar sin deporte no ayuda a adquirir los valores de la responsabilidad, el sacrificio y el compromiso en los estudios. Se necesitan otras herramientas tiempo, paciencia y flexibilidad. Y recordemos que hay que tomar el deporte como el comer, el dormir o el beber, una necesidad básica para el desarrollo.
Si se admite que este tipo de castigos es fruto de la rabia e impotencia del momento y que una vez pasada la “tormenta” lo que surge es el arrepentimiento, tomamos conciencia de que no es la mejor manera de educar. No se educa desde la rabia e impotencia. Si castigas tiene que ser desde un estado emocional reflexivo y que no sea la rabia quien ponga el castigo. Así evitas arrepentirte y ganar credibilidad.
En la mayoría de los casos se da por hecho que si se suspende es porque el deporte quita tiempo.
Tanto los  preadolescentes como los adolescentes ninguno quiere suspender, lo pasan mal, no quieren dejar el deporte o que les obliguen a dejarlo, se sienten presionados, amenazados, no saben lo que quieren, no saben expresarlo, nadie les entiende, y surgen sentimientos de venganza… así comienza la espiral de malos rollos en casa. Los padres resumen, “es que pasa de todo, es un egoísta, ¡a ver qué haces con él!”.
Por eso creo que la comunicación una vez más es la base de todo. Hay que dejar de dar por hecho las cosas, hacer resúmenes sin conocer el punto de vista del hijo y usar el comodín del deporte para justificar lo que se cree que ocurre. Hay que saber las razones por las que suspende y corregir lo que no funciona.
El momento, el lugar, las palabras y las formas son fundamentales para conocer de primera mano los motivos por los que el chaval no supera sus objetivos académicos y no echarle la culpa al deporte. Unas veces lo ocasionan el cambio de colegios e institutos, la relación con profesores, la metodología, otras “sus problemas” relacionados con amigos, el que se enamoran, cambios a todos los niveles, el que no se saben concentrar, no estar atentos en clase etc… y como podéis deducir ninguno “se cura” castigando sin deporte.
Detrás de un suspenso puede haber muchas causas que desconocemos y enseñar a gestionar el tiempo es más productivo que decir “es que no te sabes organizar” o ”el tiempo no te cunde”… Es cierto que en ocasiones dicen “es que no me dio tiempo”, esta frase esconde el dejar cierta obligación para la víspera. Esto ocurre haga o no deporte como se sabe.
Así que una de las tareas más importantes como padres es ayudar a gestionar el tiempo desde niños, y alentar al estudio con paciencia, flexibilidad y diálogo.

Propuestas para entrenadores:
1. Motivar al estudio y transmitir que es algo necesario. Vuestra condición de entrenador os da más poder de influencia del que creéis y podéis usarlo para un bien fuera del campo, piscina, cancha o pista.
2. Preocuparos por lo que hacen, lo que les gusta, las asignaturas que les cuesta, sus exámenes, hablad en equipo y de forma individual, que vean que tienen vuestro apoyo.
3. Fomentar la competencia sana con sus estudios, premiando sus avances y no la nota en sí. Juntos podéis crear los premios relacionados con la práctica deportiva.
4. Ante situaciones graves “no paséis” no sois su profesor, ni su padre o madre pero quizá suene la tecla, y no por casualidad, que necesitan porque en ese momento están receptivos.
5. El inicio de la temporada es un buen momento para transmitir a los padres el valor que le dais a los estudios. Es importante que sepan lo que pretendéis, sobre todo con los que piensan que “os metéis donde no os llaman”.

Propuestas para los padres y madres:
1. Inteligencia emocional para saber comunicaros. Dialoga con tu hijo para llegar a un entendimiento. Escúchalo, no le juzgues, busca soluciones y alternativas pero juntos. Amenazar y gritar no son las herramientas de un “juego limpio” nunca.
2. Valora sus logros académicos pero de forma especial su esfuerzo, porque aumenta la autoestima, el concepto de sí mismo y la confianza en su capacidad de estudio. No hay nada peor que no sentirse capaz de algo o que vean que no eres capaz. Valorar el esfuerzo ayuda a resistir y vencer las dificultades y previene el abandono.
3. No le compares, ni con su amigo, ni con su primo, ni con su vecino. Cada uno es único, no es lo que necesita y eso no motiva aunque lo digas pensando que así le “picas” y cambiará. Lo único que interpreta es que no es el hijo que esperáis y eso presiona. Un 6 haciendo deporte tiene más valor que un 8 sin hacer deporte, piénsalo así.
4. Aprende a motivarle en su estudio, cada persona necesita una fórmula, conocer la de tu hijo es el reto. A veces con buenas intenciones se dicen cosas que desalientan, frustran y desmotivan. “Si no estudias no serás nadie en la vida”, “Quien te va a querer”, “Que pretendes ¿ser un mantenido?, “Así vas por mal camino”…
5. Menos “céntrate y organízate” y más ayúdale a hacerlo. Juntos podéis diseñar el espacio, el horario y plan de estudio personal y realista. Hacerlo unilateralmente no promueve el compromiso. Es importante fomentarlo desde niños para que sea un hábito.
6. Apoya, supervisa y haz un seguimiento. Ofrece tu ayuda pero espera a que la pidan. Orienta pero no le hagas los deberes para tener mejor nota. Conociendo sus dificultades podrás ayudarle. Muestra interés pero sin controlar hasta que vayan “soltándose” poco a poco.
7. Fomenta el estudio empezando por lo que más le gusta, seguido por lo más difícil, y acabando por lo más fácil teniendo en cuenta las dificultades. Rétale a sus propios objetivos, a destacar y compartir lo que supone conseguirlos
8. Ofrécele técnicas de concentración, control respiratorio y estrategias que ayudan a que se concentren. Decirle “estate atento en clase que no quiero ver más notas en tu agenda” no les da la herramienta para hacerlo. Quieren y no pueden, necesitan el cómo.
9. No satures de extraescolares, tan malo es no hacer nada y tener exceso de sofá, televisión o videojuegos como tener cada día actividades, pintura, música, baloncesto, baile moderno, fútbol, inglés… compensa las actividades deportivas con las demás. Tu ansia porque haga de todo ante tanta oferta no permite el disfrute y en ocasiones lo viven como una carga.
10. No minimices las preocupaciones de tus hijos, en ocasiones el “eso no es nada”, “eso es una tontería” con el ánimo de que no sufran es doblemente contraproducente. Por un lado no se sienten comprendidos y por otro no se educa con y en inteligencia emocional, dando espacio a emociones sentimientos y ayudando a gestionarlos.

viernes, 13 de julio de 2018

Pero...¿qué es la exigencia, en realidad?

Resultado de imagen de exigenciaMuchas veces nos autoexigimos más de la cuenta porque confundimos el concepto de exigencia con el de excelencia.

Se entiende por excelencia el cuidado y la atención por hacer las cosas de la mejor manera posible. Este contexto permite poner en práctica nuestras mejores capacidades y fomenta el aprendizaje, la creatividad y el crecimiento. La exigencia, sin embargo, busca hacer las cosas perfectas, ante tal imposibilidad, la persona exigente y la exigida, sufren continua insatisfacción y autorreproches. La exigencia lleva implícita la dificultad para separar lo que soy, de lo que hago. Focalizarse en el hacer tiene un componente de obligación, de complacer a otros y esperar su reconocimiento, olvidándonos de las necesidades propias y de lo que realmente deseamos, es decir, olvidándonos de nuestro para y del valor detrás de lo que hacemos. Supone que controlen, en lugar de compromiso.

Las empresas excelentes toleran y viven los errores como oportunidades de aprendizaje. La innovación exitosa está casi siempre acompañada de fracasos previos. La excelencia, pues, facilita la creatividad y la innovación. En la exigencia se vive el error como un fracaso insostenible, no se asumen riesgos ni responsabilidades para evitar frustración.

La excelencia se debería centrar en el ser y en el compromiso con los objetivos. El foco está en el proceso, en el objetivo más que en el resultado. Una cultura basada en la excelencia será el camino para cumplir la visión de entidad y las promesas de su marca. Las empresas, entidades, clubes están formados por personas y es decisión de sus miembros hacia dónde quieren ir. 
La excelencia es una elección consciente, es un hábito que conduce al crecimiento personal y hace que las empresas sean más sabias.

"Una cultura basada en la excelencia será el camino para cumplir la visión de la empresa y las promesas de su marca"
 

Por eso nos debemos centrar en estos 7 consejos de @patri_psicologa:
1. La perfección no existe
2. Exigente no es exitoso
3. Establece tus criterios de calidad.
4. Un buen profesional no necesita presión.
5. Tus fallos no te definen.
6. ¿Quién te quiere por tu exigencia?
7. Juega a trabajar.

martes, 13 de febrero de 2018

¿¿Cómo detectar personas tóxicas??

Hombre envidioso       El ser humano es un animal sociable por naturaleza. Esta necesidad de intercambio no solamente es una potencial fuente de bienestar, sino que también va a ser la fuente de algunos de nuestros aprendizajes más importantes como el de aprender a detectar a las personas tóxicas.

Por ello es importante que estemos muy atentos a nuestras interacciones porque de lo contrario podemos quedar atrapados en las trampas de este tipo de personalidades que elaboran a través de sus estrategias manipuladoras.

Las palabras que escuchamos tienen en muchas ocasiones el valor de engrandecernos o por el contrario, empequeñecernos. Esto hace que las personas que tienen la posibilidad de utilizarlas, también tengan la obligación de conocer su poder y de usarlo con la responsabilidad que demanda su uso.

Aquellos que solamente se quedan en la primera parte y las utilizan para causar daño, provocar miedos, cultivar amarguras y generar lágrimas sin ningún fin o con el propósito de beneficiarse a sí mismas son las personas tóxicas.

Cómo detectar a las personas tóxicas a través de 7 rasgos, evitando así que nos puedan dañar o dificultar nuestro propio crecimiento personal. Descubrirlas a tiempo nos permite alejarlas y “observarlas” tan solo como aprendizaje de vida.
 
1. Egocéntricas 
El primero de los rasgos para detectar a las personas tóxicas es que hablan continuamente y en exceso de sí mismas, olvidándose de las personas que tienen a su alrededor. De esta forma alimentan inconscientemente su ego tan necesitado de hacer acto de presencia.

2. Visión pesimista
Su discurso está construido a través de quejas y pesimismo. Son los típicos que sacan el lado oscuro a todo lo que les propongas o les cuentes a través de sus críticas y quejas continuas.

3. Ocupan el rol de víctimas
Si tienes alguna persona en tu entorno que enseguida asume el rol de víctima, pretende ser el centro de atención constantemente o simplemente no quiere pasar desapercibido, entonces tienes muchas posibilidades de encontrarte ante una persona tóxica.

4. No tienen consciencia de sí mismas
Tomar la actitud de que el mundo está en tu contra, no pararte a analizar las situaciones que generas tú mismo o las que se dan a tu alrededor es muy parecido al punto anterior “ir de víctima”. Ser así hace que te detengas ante la vida, no controlando tu propia existencia ni corazón. Y lo más importante: no gozar de una sana consciencia.

5. Son envidiosas
Envidia, celos, soberbia ...las personas tóxicas son como vampiros emocionales que roban la energía de los demás. 

6. Son infelices
Las personas que sienten o viven bajo alguna actitud tóxica no son felices ya que su modo de pensar les impedirá vivir en paz y en armonía con los demás y su alrededor. Todos somos responsables de cómo queremos y deseamos vivir, y en consecuencia disponemos por naturaleza de los recursos necesarios para modificar ciertas actitudes y gozar de más felicidad en nuestras vidas. 

7. No se alegran por los logros de los demás
Una persona que sufre y siente la envidia no se alegrará con las alegrías de las personas que quiere ya que, a nivel interno, vive siempre pendiente de su propia carencia. Cuando se vive en este nivel y alrededor de alguien así se pasan los días de forma muy desagradable emocionalmente hablando.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Pistas para educar compartiendo el momento de escribir la carta a los Reyes Magos.

Resultado de imagen de carta a los reyes magosLa llegada de la Navidad se convierte en un  motivo de alegría, ilusión y felicidad para muchas personas pero sobre todo, para los niños. Aunque a todos nos gusta recibir regalos, hay que recordar que la magia de la Navidad no está en los regalos, está en la ilusión y en las sorpresas, en compartir y recordar momentos y personas.
Como padres debemos ayudar a los pequeños a mantener esa ilusión, entusiasmo y magia. Así podemos fomentar esta intención en el momento de escribir la carta a los Reyes Magos.
La carta a los Reyes Magos es una forma indirecta y perfecta, a través del juego, para educar en valores y entrenar determinadas habilidades necesarias para la vida real.

Para llevar a cabo perfectamente este momento debemos tener en cuenta las siguientes cuestiones:

1) Momento de reflexión: Dependiendo el valor que demos los padres a la verdad y a la mentira, los niños serán más o menos sinceros el día de mañana. Es el momento para que, estando juntos, refelxionemos sobre el comportamiento que ha tenido cada uno a lo largo del año, reforzando en mayor medida aquellos en los que se ha progresado de manera positiva y a la vez, reconociendo errores y comprometiéndonos para una mejora.

2) Solidaridad: Debemos involucrar a los niños en el altruismo. Una tarea divertida será hacer un inventario de las cosas que se podrían donar a niños con dificultades a los que se les podría hacer felices, exponiéndolo en la propia carta a los Reyes. Aquí estamos trabajando la solidaridad pero también la empatía y saber desprenderse de cosas propias.

3) Toma de decisiones: Elegir con sentido el hecho de porqué se piden determinados regalos y no otros. Explicar el hecho de que los Reyes vienen desde muy lejos cargados de regalos para todos y no se debe pedir sin sentido.

4) Entrenamiento para la frustración: debemos ir trabajando desde edades tempranas la aceptación. Explicar que quizá no lleguen todos los regalos que hemos pedido. "No siempre salen las cosas como uno quiere y/o merece a pesar de esforzarnos"

5) No a la postergación: Trasmitámosles organización. Hacer la carta lo antes posible para facilitarle las cosas a los Reyes Magos (empatía), también para no vernos agobiados dejando todo para el final y así asegurándonos de que la carta les ha llegado.

Es un gran momento para seguir alimentando su ilusión porque debemos recordar que ellos aprenden hasta cuando no les estamos enseñando.

@tamaradelarosa

domingo, 19 de julio de 2015

Aleatoriedad en la vida: ¿Nos controlamos o nos controlan?

Mantener objetivos y planificar cómo lograrlos es necesario para obtener lo que uno quiere. Sin embargo, aunque pensemos lo que vamos a hacer, no podemos responder ante las circunstancias ni ante lo que harán los demás. La realidad es que es imposible tenerlo todo siempre controlado. Cuando la situación aparece como un obstáculo en nuestro camino, aferrarnos a nuestro plan original produce tensión porque queremos llegar sí o sí a cumplirlo. Sin embargo, la nueva circunstancia quizá lo que pide es un cambio de rumbo, otra respuesta o saber esperar.

La física y la ciencia comenzaron en 1600 cuando Galileo cambió radicalmente la forma de preguntarse por el funcionamiento de la naturaleza. Indicó que había que dejar de lado los dogmas y sencillamente, experimentar y medir. 320 años después, en la década entre 1920 y 1930, los físicos descubrieron que, contrariamente a lo que creían, la naturaleza es incierta. 

Pero, curiosamente, esas afirmaciones sobre la inexistencia de la certidumbre en la naturaleza sólo hicieron más fuerte la sensación de que la ciencia, y sus derivadas, la técnica y las diferentes tecnologías, iban a ser capaces de reencontrar la certeza y eliminar la aleatoriedad de la vida de los seres humanos.

No es así, y ¡menos mal!. La naturaleza, y una de sus derivaciones, la sociedad humana, son inciertas. Son inciertas profunda e inevitablemente. Es imposible diseñar ''protocolos'' para eliminar la incertidumbre.

En el cerebro humano, las corrientes de los iones neuronales, que son nuestra memoria y nuestros pensamientos, son inciertas. Las redes neurales interaccionan unas con otras y el resultado es una mezcla de determinismo y aleatorieidad, donde esta última no es eliminable. 

La alternativa sería que no hubiese posibilidad de prosperar en la vida, que si naciésemos con una enfermedad, fuera imposible curarla. De hecho, sólo gracias a la incertidumbre en la naturaleza apareció la vida, y sólo gracias a ella aparecimos los seres humanos. Somos fruto de las fluctuaciones imprevisibles a la hora de la duplicación de las células.

La incertidumbre es inevitable, pero aceptado esto, podemos poner medios para vivir con ella. Aceptemos la realidad, el riesgo. 

Lo que debemos hacer es aceptar la realidad de la naturaleza, y de una parte de ella que somos nosotros. 

Cuando creemos que lo tenemos “todo controlado”, nos sentimos seguros y andamos con paso firme. Vivimos procurando controlar que nuestros planes lleguen a buen puerto. Cuando ocurre algo imprevisto, nos estresamos, irritamos o enojamos. Lo imprevisto no estaba en nuestros planes y la duda se apodera de nosotros. Vivir con incertidumbre significa no saber lo que provoca inquietud y ansiedad, incluso angustia.

Para lograrlo debemos recuperar la confianza en nuestros recursos internos, en nuestro conocimiento, nuestro talento, y en nuestra capacidad de superar lo que se presente.

Otra opción es vivir sometidos a la realidad de lo que ocurre. La resignación nos convierte en víctimas de las circunstancias y de las personas. Nuestra voluntad queda en la sombra y nos permitimos ser marionetas de lo que va ocurriendo.

El modo más saludable de vivir la incertidumbre es aceptarla. Eso significa que lo reconocemos, que nos damos cuenta de que quizá es duro y difícil. Reconocemos lo que sentimos, que ahora no existen las respuestas o que quizá necesitamos ayuda. La aceptación nos permite vivir sin angustiarnos con la duda de no saber. Nos ayuda a esperar.

Si actuamos con el piloto automático, con la rigidez de que las cosas han de ser como habíamos previsto, empezamos a dar palos de ciego que no llevan a ninguna parte, o pueden incluso empeorar la situación. Para conseguir salir del atolladero, necesitamos calmar la mente y dejar de pensar de forma atropellada. Así surgirán ideas creativas y se aclararán las dudas. Fortalecer la confianza y la actitud de “yo puedo”, en lugar de nublar la mente con sentimientos de “soy incapaz”. En este paréntesis de espera podemos dejar que la vida fluya manteniendo el cuidado de uno mismo: alimentarse bien, compartir con buenos amigos, hacer ejercicio y meditar.

Si vivimos la incertidumbre desde un espacio de confianza, nos permitimos asumir riesgos, con iniciativa y sin miedo a equivocarnos. Así iniciamos el camino hacia la soberanía personal. No podemos ejercer un verdadero liderazgo sobre los demás ni sobre las circunstancias si no somos capaces de liderar nuestra propia mente, emociones y mundo interior. Si queremos dormir y nuestras preocupaciones no nos dejan, si queremos hacer deporte pero no lo hacemos, si tenemos un cuerpo poco cuidado, si pensamos atropelladamente. Esa falta de soberanía personal y de cuidado del ser nos impide responder con sabiduría ante los imprevistos.

martes, 4 de noviembre de 2014

Fortaleza mental.


Fuente original del artículo

Existen muchos beneficios al ser mentalmente fuerte. La confianza aumenta de forma automática, así como también la capacidad para tomar decisiones acertadas. Las situaciones difíciles, como las enfermedades o el estrés relacionado con el trabajo, se pueden manejar de una forma mucho más fácil si se es mentalmente fuerte

Las cosas que hacemos no siempre son las que marcan una diferencia en nuestras vidas; es frecuente que las cosas que evitamos realizar son las que causan el mayor impacto.


1. Vivir en el pasado

Los individuos mentalmente fuertes se centran en el momento presente y en el futuro próximo. Ellos entienden que el pasado esta fuera de su alcance y que el futuro lejano es demasiado impredecible como para tenerlo en cuenta.

2. Permanecer en la zona de confort

La zona de confort es un lugar peligroso, un oscuro abismo donde cualquiera que permanece allí por mucho tiempo se termina perdiendo. Mantenerse dentro de la zona de confort es renunciar a la vida.

3. Omitir las opiniones de los demás

Sólo los necios creen ser suficientemente buenos en todos los aspectos. Cuando se trata de una lluvia de ideas, éstas pueden ser tan forzadas como capturadas. Una buena idea es una buena idea, independientemente de si se me ocurrió a mí o no. No dejes que tu ego saque lo mejor de ti; si alguien te ofrece un consejo, tómalo.

4. Evitar el cambio

Lo que la gente mentalmente fuerte entiende y los demás, no es que el cambio es inevitable. No tiene sentido tratar de evitar lo inevitable. Por lo tanto, tratar de evitar el cambio no tiene sentido; es una mera pérdida de tiempo y energía.

5. Mantener una mente cerrada

Uno nunca sabe todo. Incluso las cosas que uno cree saber, posiblemente no sean totalmente verdaderas. Si uno mantiene una mente cerrada, uno se impide a sí mismo aprender nuevas cosas. Si dejas de aprender, dejas de vivir.

6. Dejar que los demás tomen decisiones por ellos

Solo se deben tomar propias decisiones; no podemos permitir que otros las tomen por nosotros. Todo lo que esto hace es trasladar la responsabilidad de uno hacia otra persona, pero al final quien termina fracasando es uno mismo.

7. Ponerse celoso por el éxito de los otros

Uno debería ponerse feliz cuando los demás tienen éxito. Si ellos pueden lograrlo, uno también puede. El éxito de los demás no significa, de ninguna manera, que se disminuyen las probabilidades de que usted tenga éxito. En todo caso, esto nos debe motivar para seguir empujando hacia adelante y, así, conseguir el éxito.

8. Pensar en las posibilidades de fracaso

Nuestros pensamientos controlan nuestra perspectiva; nuestra perspectiva controla nuestro éxito. La gente mentalmente fuerte entiende esto y lo usa a su favor. Siempre existe la posibilidad de fracasar, pero mientras existe la chance de triunfar, vale la pena hacer el esfuerzo.

9. Sentir pena por sí mismos

Cosas malas siempre suceden. La vida puede ser muy dura. La gente se lastima; otros mueren. La vida no es todo color de rosa. Uno se caerá del caballo una y otra vez. La cuestión es si uno es lo suficientemente fuerte como para volver a levantarse.

10. Concentrarse en sus debilidades

Aunque trabajar en nuestras debilidades tiene sus beneficios, es más importante concentrarse en potenciar nuestras fortalezas. La persona más completa no es quien llega más lejos en la vida. Ser del promedio en todos tus aspectos te convierte en alguien promedio. Sin embargo, el dominio de ciertas habilidades o rasgos te permitirá vencer a los demás con menos esfuerzo.

11. Tratar de complacer a la gente

Un trabajo bien hecho es un trabajo bien hecho, sin importar quién esté juzgando el producto final. Uno no puede complacer a todo el mundo, pero siempre podemos hacer nuestro mayor esfuerzo.

12. Culparse a sí mismos por cosas que están fuera de su control

La gente mentalmente fuerte sabe qué cosas puede controlar, y sabe lo que no puede controlar, y por eso, evita pensar en lo que escapa de sus manos.

13. Ser impaciente

La paciencia no es solo una virtud; es “LA” virtud. La mayoría de la gente no fracasa porque no es lo suficientemente buena o porque es incapaz de triunfar. Esa gente falla porque es impaciente y se rinde antes de tiempo.

14. Ser malentendido

La comunicación es clave para que cualquier sistema funcione correctamente. Cuando se trata de personas, las cosas se tornan un poco más difíciles. No es suficiente solo con entregar la información; si los oyentes no te entienden, el mensaje no se recibirá correctamente. La gente mentalmente fuerte realiza su mayor esfuerzo por ser entendida, y además, tiene la paciencia necesaria para aclarar cualquier malentendido.

15. Sentir que los demás están en deuda contigo

Nadie te debe nada en la vida. Uno nace; lo que resta depende de nosotros mismos. La vida no nos debe nada. Los demás no nos deben nada. Si uno quiere conseguir algo en la vida, solo te lo debes a ti mismo; está en uno salir a buscarlo. En la vida, no existen las limosnas.

16. Repetir los mismos errores

Comete un error una vez, está bien. Comete el mismo error dos veces… no esta tan bien. Comete el mismo error por tercera vez, deberías considerar alejarte del alcohol y las drogas. Tú eres estúpido o estás bajo los efectos de la droga.

17. Ceder ante los miedos

El mundo puede ser un lugar escalofriante. Hay cosas que nos asustan y tenemos razón en tener miedo, pero la mayoría de nuestros miedos son ilógicos. Si sabes que quieres probar algo, pruébalo. Si tienes miedo, entiende que tener miedo al fracaso significa que tener éxito es muy importante para ti.

18. Actuar sin pensar

La gente mentalmente fuerte sabe que no debe apresurar sus decisiones. Si tienes el tiempo para reflexionar sobre algo y cubrir todos sus aspectos, entonces hazlo. No hacerlo es pura pereza.

19. Rechazar la ayuda de otros

Tú no eres Superman; no puedes hacer todo. Incluso si pudieras, ¿por qué lo harías? Si otros te ofrecen su ayuda, acéptala. Sé social. Escucha las ideas de los demás y observa cómo ellos actúan. Puedes aprender algo. Si no, tú puedes enseñarles algo y hacer lo que los humanos solemos hacer: sociabilizar.

20. Tirar la toalla (rendirse)

La mayor debilidad de los humanos es rendirse –poner un punto final, tirar la toalla–. Las personas mentalmente fuertes realizan las cosas de cierta manera. Solo haz las cosas que son importantes para ti; olvídate de lo que no te importa. Si son importantes para ti, persíguelas hasta tener éxito. Sin excepciones.

sábado, 15 de febrero de 2014

Sin Aliento. (Fatiga mental vs. fatiga física)

¿FATIGA FÍSICA O FATIGA MENTAL?Como todo el mundo sabe, el cansancio mental llega antes que el físico y/o fisiológico. Por tanto, el porcentaje de abandono en cualquier tarea o en cualquier actividad viene marcado por la voluntad más que por la impotencia funcional en un porcentaje de casos altísimo. 

Del mismo modo, cuántas personas se levantan de la cama diciendo "...estoy más cansado que anoche cuando me acosté...". Por supuesto que no es lo mismo dormir que descansar.

Ese enemigo tan dañino llamado estrés es el factor detonante de la fatiga mental, que, a la larga, empieza a afectar el rendimiento físico y a producir alteraciones en el sueño, no durmiendo o haciéndolo constantemente sin obtener el descanso deseado. Esa fatiga produce también ansiedad. Y llega ahí un problema de círculo vicioso.

Existen momentos en la vida de cada uno de nosotros en los que repentinamente tenemos que realizar una actividad que requiere toda nuestra atención por varias horas: Un trabajo inesperado, una tarea urgente, cuidar a un enfermo, un trayecto de horas conduciendo un coche, entre muchas otras, y nadie nos puede ayudar. Un trabajo continuo de continuo desgaste puede ocasionar fatiga mental por el estrés que se genera al trabajar en forma continua o la presión que conlleva. 

La fatiga mental ocasiona bloqueo y olvidos. La recomendación para evitar la fatiga mental es hacer pausas en los períodos de trabajo continuo, aunque creas que el cuerpo no te lo pide. Nuestro organismo tiene una increíble capacidad de adaptación en situación de emergencia y la prueba más contundente es la fuerza que aparece cuando tenemos que huir o proteger a alguien querido. La denominada fuerza absoluta (que no máxima):

Para evitar la fatiga mental es recomendable:
  1. Pausas de 15 minutos en periodos de trabajo prolongados, cambiando de lugar o ambiente.
  2. Realizar ejercicios de respiración. Inspirar y espirar profundamente cuatro o cinco repeticiones.
  3. Musicoterapia. Es una tendencia relativamente nueva, pero usada desde tiempos ancestrales que relaja tu cuerpo escuchando la música que sea de tu agrado y que al mismo tiempo te invite a la concentración.
  4. Realizar estiramientos. Los animales nos ponen el ejemplo de lo importante que es el estiramiento para la actividad prolongada. Es lo primero que hacen los perros al despertarse.
  5. Realizar ejercicio. Lo ideal es 45 minutos diariamente para obtener una condición adecuada que ayude a sobrellevar las cargas de trabajo constantes. 
  6. Comer saludablemente. Nos convertimos en lo que comemos. Cuanta más "chatarra" metamos en el cuerpo, más desgaste tiene por la gran cantidad de radicales libres que se generan y aceleran el proceso del envejecimiento y el deterioro celular. La recomendación es clara, disminuir el consumo de carnes rojas, aumentar el consumo de pescado, frutas, verduras y zumos naturales previa hidratación del cuerpo.
  7. Evitar el consumo excesivo de café. Al sentir fatiga, buscamos estimulantes para evitar el cansancio y la cafeína es una elección. Obviamente ayuda a disminuir el cansancio, pero se produce un círculo vicioso que ocasiona fatiga emocional. El tabaco es otra mala elección conocida por todos y, sin embargo, sumamente utilizada para huir de la ansiedad.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El centro del mundo. (Radiografía de un egocéntrico)

El egocentrismo es sin duda alguna, un vicio. Y como todo vicio está generado por una conducta de quebrantamiento sucesivo. El egocentrismo, es una variedad del egoísmo. En otras palabras, diremos que consiste en la idea de una persona, que desea y piensa que todo debe de girar alrededor de ella, Aunque ella no lo diga, si se manifiesta el egocentrismo, por los actos y palabras, del que es egocentrico, ya que él o ella piensan que lo único importante en el mundo es ella o él.

Egocentric.jpgEl ego es lo que nosotros pensamos ser; el yo es lo que en realidad somos. El ego es lo que querríamos parecer a los demás; el yo es lo que parecemos ante nuestra honesta conciencia.
(Fulton Sheen)

Según el libro GENTE TOXICA de Bernardo Stamateas, estos son los quince rasgos de una persona egocéntrica:

1. Sentimientos de omnipotencia.  Esta seguridad artificial que transmite el egocéntrico se debe a que cree cierto todo lo que piensa, sólo por que es él quien lo piensa.

2. La inflación de la autoestima. Presenta una valoración de sí desmedida. 

3. Los sentimientos de grandeza. El egocéntrico cree tener talentos y capacidades especiales y considera que sus problemas son únicos.

4. Distorsión de la realidad. Sólo acepta aquella realidad que refuerza su propia grandiosidad. 

5. Gran ambición y altas expectativas no realistas. Por sus sentimientos de grandeza y omnipotencia, el egocéntrico está continuamente preocupado por las fantasías de éxito.

6. Incapacidad para reconocer y experimentar lo que los demás sienten. La escasa manifestación de sentimientos afectivos hacia los que le rodean.

7. Dificultad para identificar características propias en otras personas. 

8. Reaccionan de rabia ante las críticas. El egocéntrico se siente ofendido por cualquier crítica.

9. Comparación con los otros y sentimientos de envidia. Se preocupa en sentirse más grande que los demás. 

10. Exhibicionismo. Un comportamiento egocéntrico tiende a estar motivado por el placer de sentirse admirado. 

11. Sentimiento de tener derecho sobre otros. Lo que implica unas expectativas de privilegios especiales sobre los demás.

12. Maquiavelismo. Es la tendencia a ver a los otros como extensiones de uno mismo 

13. El control de los otros. Necesita tener poder para compensar su sentimiento de inseguridad. 

14. Pesimista y solitario. El egocéntrico se caracteriza por los sentimientos de vacío personal y de tristeza. 

15. Deformación de la expresión verbal. Presentan un “egocentrismo del lenguaje”. El principal objetivo es impresionar y aumentar su autoestima más que comunicar.

lunes, 15 de julio de 2013

Concepto de Resiliencia: "Lo que no te mata te hace más fuerte"


La capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformado por ellas tiene el nombre de resiliencia. (Grotberg 1995).

Lo cierto que si trasladamos este concepto al campo educativo o deportivo, los estudios en psicología indican que el convencimiento que tiene una persona o un grupo de personas en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.

Como saber si una persona es resiliente, es decir, sale reforzado de los  momentos opresivos o depresivos, o por el contrario, si una persona se hunde cuando sufre un proceso negativo en su vida. Las personas resilientes deben tener este perfil:


  • Sentido de la autoestima fuerte y flexible. Se adaptan a cualquier entorno confiando en si mismo.
  • La creencia de que uno puede aprender con sus experiencias, sean éstas positivas o negativas. Superando este nivel, la adaptación resiliente está consolidada.
  • Independencia de pensamiento y de acción. No cambian fácilemente de parecer y cumplen sus principios.
  • Alto grado de disciplina y de sentido de la responsabilidad. Todos los proyectos que comienzan los terminan.
  • Reconocimiento y desarrollo de sus propias capacidades. Saber autoevaluarse viendo sus puntos débiles y fuertes.
  • Una mente abierta y receptiva a nuevas ideas. No sólo entiende las nuevas ideas sino que además sabe asimilarlas y utilizarlas.
  • Un refinado sentido del humor
  • La percepción de sus propios sentimientos y de los sentimientos de los demás. Empatía
  • Una gran tolerancia al sufrimiento.
  • Capacidad de concentración
  • Compromiso con la vida
  • La creencia de que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor. Quizá una de los rasgos más importantes e interesantes.



Si un líder de grupos, un educador, un entrenador, un coach consigue "fabricar" perfiles de personas con estos rasgos, habrá conseguido no sólo su objetivo sino el objetivo de "sus discípulos".