
De siempre me gustó mucho más escrbir o leer que hacer operaciones y problemas con aplicaciones de cuentas. De siempre me gustó más estudiar o hacer un comentario de texto que cuestiones de lógica. No sé si eso es ser de letras o ciencias pero en cuanto pude deshacerme de las matemáticas en segundo de BUP mejoró notablemente mi autoestima como estudiante. Creo que fue a partir de que desaparecieran las matemáticas cuando empecé a notar que yo valía para estudiar. Infinidad de gente me decía que debería ir por la rama de letras porque me gustaba ese tipo de asignaturas y no para evitar otras. A la llegada al INEF me di cuenta que hubiera sido mejor haber optado por la antigua rama de las ciencias mixtas, o sea, que cuando me topé con la fisiología observé que alguien debió aconsenjarme lo de las letras o las ciencias en función de mi futuro y no en función de estar agusto estudiando. Al final de adaptas a lo que sea y sobrevives. Hoy día me sigo considerando de letras y en los juegos de la nintendo ds suelo optar por el vocabulario antes que por los de cálculo. La "moraleja" de todo esto va entorno a si con dieciséis años se tienen suficientes criterios para poner la primera piedra del itinerario universitario o profesional. Hoy día los profesionales orientadores de los centros dan buenos criterios para tal elección pero aun así es muy complicado. Muchos chavales dicen que van a ser abogados, periodistas o ingenieros para satisfacer la preferencia de sus progenitores pero pocos tienen con esa edad claro lo que quieren ser. Y muchos de los que lo tienen claro se encuentran con una gran decepción cuando llegan y conocen el plan de estudios. Al fin y al cabo es una cuestión de paciencia y adaptación a las necesidades.